La autoestima es un pilar muy importante

Desde que nacemos empezamos a construir el qué será uno de los pilares más importantes de nuestro bienestar y de nuestra felicidad: La Autoestima.

 

Una buena autoestima, equilibrada, fuerte y alimentada desde el interior hará que los acontecimientos o circunstancias que nos vayamos encontrando en nuestra vida los afrontemos de una manera positiva y nos hagan crecer y tener más éxito con nuestros objetivos y nuestras relaciones.

 

Es cierto, que en la primera construcción de nuestra autoestima habrá circunstancias que no dependerán de nosotros y nos marcarán, como nuestra educación, las relaciones con nuestros cuidadores, nuestras primeras experiencias vitales… pero al igual que una casa podemos reconstruirla y para ello necesitamos saber en qué estado está nuestra autoestima y qué materiales necesitamos para modificarla.

 

Hay cuatro puntos importantes que se necesitan para tener una buena autoestima: Seguridad y aceptación, Motivación interna, Orientación hacia la acción y Gestión de la frustración.

 

Creer en uno mismo y saber en qué uno es bueno y único es básico para que una autoestima esté bien construida desde los cimientos, pero es igual de importante aceptar todas nuestras características en positivo. Todas las partes de nuestra personalidad tienen algo positivo y aceptarlas nos hace más especiales y seguros. Las personas despistadas tienen mayor capacidad de concentración cuando están centradas en algo y si el despiste les provoca distorsiones en su vida sólo deben buscar técnicas para reconducirlo pero no castigar esa parte de su personalidad.

 

Cuando hablo de motivación interna me refiero a medir nuestro éxito en función de nuestros propios méritos y buscar siempre la superación de uno mismo, da igual lo que hagan los demás si medimos nuestras metas desde el interior estaremos más satisfechos con lo que conseguimos.

 

Centrarnos en la solución y no en la emoción cuando nos encontramos ante un problema nos ayudará a superarlo más rápida y eficazmente y esto retroalimentará también nuestra autoestima.

 

Por último, aceptar los fracasos como éxitos de aprendizaje. Los fracasos forman parte de nuestra búsqueda de la solución y de nuestro crecimiento personal, así que la equivocación es positiva. Debemos ligar los fracasos a nuestro comportamiento que es reconducible y mejorable, no a nuestra manera de ser. Así púes, no fracasamos nosotros sino nuestra manera de hacerlo y eso siempre se puede cambiar.

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